Barrer con Fujimori ahora*

Contra lo que dice la oposición timorata

Por Raúl A. Wiener
 

Ahora ya se sabe para qué era que una tarde de un 3 de noviembre de hace nueve años, un grupo de individuos con pasamontañas y botas militares, armados con pistolas automáticas con silenciador, descendieron de vehículos oficiales con circulina en un modesto solar de Barrios Altos y ametrallaron a los presentes, asesinando hombres, mujeres y niños, en la primera operación pública conocida del grupo Colina.

Ya se sabe para qué fue que se secuestró, fusiló por la espalda y se enterró por pedazos los cuerpos de nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta. Para qué ordenaron matar a Pedro Huillca, secretario general de la CGTP. Para qué descuartizaron a Mariela Barreto y torturaron hasta la invalidez a Leonor La Rosa.

Ya se sabe para qué fue el autogolpe dominguero de abril de 1992 y el cierre del Congreso. Para qué se hizo la Constitución de 1993. Para qué intervinieron el Poder Judicial y el Ministerio Público, y entronizaron a la Colán, a Dellepiane, a Pezúa y Rodríguez Medrano. Para qué destituyeron a los tres magistrados probos del Tribunal Constitucional. Para qué tomaron la televisión abierta y crearon la prensa chicha. Para qué guillotinaron el referéndum de 1998. Para qué el fraude del 2000 y la compra de tránsfugas. Para qué se sometió al país al terrible manipuleo de la re-reelección.

Ya se sabe para qué se vendió Petro Perú, los teléfonos, la energía eléctrica. Y se sigue vendiendo el país a pedazos, dejándolo sin puertos, aeropuerto y sin los últimas activos estatales que aún le quedan. Para qué fue que se pagó tanta deuda externa y se dejó al país con el doble de obligaciones de las que se tenfan hace diez años. Ya se sabe para qué se manipuló tantas veces la pobreza de las madres de los comedores populares y los vasos de leche, de los campesinos olvidados, haciéndolcs canjear un plato de comida por votos y aplausos. Para qué se dividió las organizaciones de base y se corrompió a muchos dirigentes. Para qué se destruyó los sindicatos y se intervino las universidades.

Ya se sabe, ya no puede haber dudas, para qué fue que se entornilló Hermoza siete años en el comando del ejército y le continuó la cúpula de generales montesinistas. Para qué hay 14 divisionarios de la promoción de 1966, y generales de brigada y coroneles, escogidos por ellos, esperando turno para sucederles. Para qué se encarceló al general Salinas, se persiguió al general Robles, se dio de baja a todo oficial decente y hoy se persigue por los cerros de Moquegua al comandante Humala y sus compañeros.

¿Alguien podría creer que todo esto se hizo por la pacificación, por la estabilidad, por la nueva democracia, por los pobres, por las mujeres, por la modernidad, por el mercado, por la globalización? No, de ninguna manera. Han caído todas las máscaras. La razón de todo esto, la ha terminado de aclarar el embajador de Suiza cuando le alcanzó al Ministerio de Relaciones Exceriores su informe sobre las cuentas bancarias de Vladimiro Montesinos en ese país, junto con una nota conminatoria: o el gobierno hace la denuncia correspondiente o se entrega la información a la oposición y a la prensa.

48 millones de dólares en tres cuentas. El equivalente de 336 mil salarios de maestros peruanos. El 0.5% del presupuesto nacional, que se encuentra actualmente desfondado y que es la causa por la cual Boloña viene inventando todas las semanas más impuestos y mayores tasas para descargarlas sobre los peruanos.

Nunca en la historia peruana se habían cometido críenes tan horrendos, atropellos tan brutales, destrucción tan sistemática de la economía, tan concienzudo uso de la ley contra la legalidad, tan indignante chantaje de la necesidad y del miedo, para sacar de todo ello 48 y muchos más millones de dólares en todas las cuentas que faltan por descubrir.

Nunca se hizo sufrir tanto a todo un pueblo para encubrir un vulgar saqueo. Ya nos habíamos hartado los peruanos de autoritarismo, abusos y escándalos tapados por el poder soberbio. Pero no hablamos terminado de asimilar que el estilo totalitario, el manejo inescrupuloso de la justicia, el papel nauseabundo de la prensa no eran asuntos aislados, que pueden ser separados uno por uno, como puntos de la agenda de la OEA. Eran un sistema destinado a un único propósito: drenar montañas de dinero hacia el exterior a las cuentas del fujimorismo.

El tiempo nos ha hecho comprenderlo todo, hasta el final. Pero ha sido así porque, intuitivo, nuestro pueblo se rebeló en la crisis electoral de mano y abril; acompañó masivamente el retiro de la segunda vuelta de mayo; se movilizó en los Cuatro Suyos y protagonizó la rebelión del 28 de julio. Porque no sería entendible que estuviéramos donde estamos, que salieran a la luz el vídeo de Kouri y las cuentas de Montesinos, si antes no hubiera habido rebelión popular, convicción y energía en las calles, determinación de cambiar. Porque no se habrían empezado a decantar las fuerzas armadas entre militares honestos y dignos y cúpula corrupta, sin el profundo impulso de la resistencia en las calles.

Y me pregunto yo, después de estas reflexiones: ¿se merece este Perú, que ha sufrido tanto, que ha peleado tanto, Fujimori hasta el 28 de julio del 2001, conduciendo otra vez el proceso electoral?; ¿se merece Mesa de la OEA donde un gobierno moribundo y putrefacto y una oposición cada vez menos representativa, auspiciados por funcionarios extranjeros digitados por los Estados Unidos, intentan negociar las cuotas de democracia, lo que cambian y lo que salvan de la constitución fujimorista y de las estructuras políticas fujimoristas, poniendo completamente al margen al país de su obligación y derecho de desmontar la dictadura y definir las instituciones de reemplazo?.

Nuestro pueblo en verdad requiere, aquí y ahora, nuevo gobierno, llámenle de emergencia, provisional o transitorio; nueva Constitución, forjada en debate público, por representantes de los pueblos; convocatoria a nuevas elecciones bajo condiciones democráticas y paritarias para todos. ¿O es que vamos a reconocer que existe Cambio 90, Nueva Mayoría y Vamos Vecino?. ¿O es que habremos ganado algo si se repite lo de abril de este año?.

Pero ante todo requiere saber cómo es que se conquistan estos objetivos. Y esto no es ningún misterio. No van a conseguirse, por supuesto, del Congreso tránsfuga ni de la Mesa de la OEA; sino de los segundos Cuatro Suyos que los frentes regionales están citando para el 24 de noviembre y que Toledo en sus indecisiones infinitas dejó para las calendas griegas. De las determinaciones populares como las del Frente Patriótico de Loreto que ha decretado la expulsión de las autoridades de la CTAR y del jefe de la Región Militar, sin ningún miedo, porque se lo merecen. De la acción directa de los estudiantes de la Villarreal, que impulsaron la toma de la universidad y la caída de las comisiones interventoras. Del levantamiento de1 comandante Hurmala que ha cambiado la relación enrre el puehlo y los militares honestos desatando las marchas de reservistas hacia Moquegua y despertando la ilusión de un nuevo ejército.

De la iniciativa de los Colectivos Ciudadanos, como el Ágora Popular que ha ganado la Plaza San Martín para el pueblo; la Resistencia Democrática que encarna la creatividad contra la dictadura; Sociedad Civil que representa la voluntad de limpiarnos; Comité Malpica; Movimiento Amplio de Mujeres y muchos otros en muchas partes que son redes democráticas no electoreras, que no calculan en la lucha contra la dictadura y que no piden permiso de nadie para seguir adelante.

Todo este enjambre humano gigantesco, que abarca millones desde las bases, cargado de una indignación que no admite dilaciones y enjuagues, debe tomar el país en sus manos y arrastrar, si es necesario, a los partidos que no ven más allá de su mezquino interés parlamentario. El Perú se merece un cambio inmediato. Fujimori y Montesinos se merecen la cárcel.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 5 de noviembre del 2000, página 5.
 

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