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Botín de mafia fujimontesinista en 10 años fue de 8 mil millones de dólares *

Unas 200 personas integraban la organización delictiva

Rafaella León
 

Es imposible determinar la cifra exacta de todo 1o robado en diez años de gobierno de la mafia de Fujimori y Montesinos. Un recuento provisorio de LIBERACIÓN puede dar alguna idea de los millones que fueron a parar a las cuentas de los capos de la mafia. Aunque solamente las noticias de ayer son una clara señal del aumento imparable de los números, día tras día.

En Suiza se han detectado US$ 14 millones en una cuenta de Hermoza Ríos y otros 9 en la de Joy Way. El procurador adjunto César Azabache reveló que Montesinos manejaba mensualmente cerca de diez millones del presupuesto del SIN por concepto de "gastos reservados". Una de las comisiones investigadoras del Congreso determinó que en la compra de tres MIG 29 rusos, Montesinos cargó con una comisión equivalente a US$ 34 millones.

La mafia arrasó en todos los rubros: comisiones por compra de armas, licitaciones públicas, privatizaciones, extorsiones y coimas, presupuestos clandestinos, medicinas vencidas, etcétera. Y un cálculo aproximado, permite establecer que la mafia fujimontesinista robó cerca de 8 mil millones de dólares en diez años.

En 1999, cuando este diario publicó las copias de los estados de cuenta de Montesinos en el Banco Wiese, según los cuales, sólo en ese año el oscuro asesor recibió US$ 2 millones 665 mil dólares, empezó a descifrarse el mensaje de lo que había sido el voraz gobierno de Alberto Fujimori.

La mafia de Fujimori -la organización delictiva más eficaz que haya existido en América Latina, sólo comparable a las de Suharto en Indonesia y Ferdinand Marcos en Filipinas o Duvalier en Haití- controló los medios, designó jueces y fiscales incondicionales, manipuló el Parlamento, y usó a los militares y fuerzas de seguridad para acrecentar sus inmensas fortunas.

La organización delictiva -integrada por aproximadamente 200 personas- manejó mientras pudo un aproximado de US$ 4,140 millones, desglosados como sigue: compras presupuestales, mil millones; armas, 1,400 millones; venta de empresas, mil millones; deuda externa, 600 millones; y Poder Judicial, 150 millones.

Sólo Alberto Fujimori y hermanos, además de Víctor Aritomi y Manuel y Augusto Miyagusuku, por concepto de bienes (casas y tierras en Lima, Chavimochic, Tokio, Panamá y Boston) atesoran aproximadamente un 10% de la cifra total: US$ 410 millones.

Vladimiro Montesinos y asociados tendrían un 20%; es decir, US$ 800 millones. Ministros y funcionarios intocables del régimen, como Jorge Camet, Boloña, Alfredo Jalilie y grupos compradores de los papeles de la deuda externa y comisionistas de las principales obras, atesoran en conjunto otro 20% del total: US$ 800 millones.

Entre 30 y 40 generales encabezados por Nicolás Hermoza, Víctor Malca, Juan Briones, Carlos Bergamino y José Villanueva Ruesta, propietarios de casas y empresas fantasmas en el exterior, se han hecho acreedores de otros US$ 800 millones.

Sólo en el negociado de la deuda externa, Camet, Montesinos, Augusto Blacker Miller y otros ganaron US$ 600 millones creando empresas falsas en Panamá, que compraron papeles a la quinta parte de su valor y que después fueron pagados por el 100% de su valor por el anterior gobierno, al incluirlos en el plan Brady de 1996.

Se afirma que Montesinos tiene US$ 400 millones escondidos en el Leumi Bank de Panamá. A noviembre del 2000, su fortuna -sólo en bancos suizos- llegaba a US$ 70 millones, distribuidos en nueve cuentas diferentes. En el Grand Caiman Island Wiese Bank existe una red de veinte cuentas bancarias cifradas. Una de ellas alberga US$ 6 millones. Otra más, US$ 7 millones.

El prófugo asesor tiene además, cuantiosos fondos depositados, a su nombre o de terceros, en bancos españoles. El delito de defraudación tributaria no tiene ni que mencionarse. El dinero es ilícito, por lo que jamás fue declarado.
 

ARMAS

El origen del dinero robado proviene, sobretodo, del cobro de descomunales comisiones en el tráfico de armas entre Rusia y Perú. El primer indicio de estos negociados aparece con la compra de los catorce aviones MIG 29 (doce de combate y dos de entrenamiento) a Bielorrusia, en 1996.

La reparación del parque militar del país fue, más que una adquisición de nuevos equipos, una mina de oro para el asesor. La repotenciación de dos misileras de la armada peruana resultó también ser un gran negociado. En vez de llevarlas a la empresa francesa Wartsila SA, que ofrecía mejores precios y plazos de entrega, el gobierno decidió repararlas en MTU, de Alemania. El sobreprecio fue de US$ 9 millones 300 mil.

En 1995, cuando el conllicto estaba en su nivel más álgido, Montesinos y Venero crean empresas fachada para abastecer a las FFAA y PNP de armas, uniformes y otros pertrechos que en el balance global les significaban ingresos por más de US$ 100 millones.

Algunos de estos negocios fueron: compra de uniformes para policías a través de la empresa SCI Group, por un US$ 1 millón; la adquisición de aviones rusos MIG y Sukoi a través de la empresa CIFSA, transacción con la que la mafia roba más de US$ 60 millones en comisiones, sobrevaluando el precio a través de terceras empresas de Venero en el extranjero. También, compra de misiles, equipo antiaéreo y de comunicaciones de Moshe Roschild (Mobetek). El monto por esta comisión asciende a más de US$ 15 millones; compra de helicópteros rusos para el Ejército, actuando como intermediarios CIFSA y Klaus Corpancho. Las ganancias superaron los US$ 15 millones.

En marzo de 1998, la Marina de Guerra del Perú, luego de una licitación privada, gastó US$ 21 millones 800 mil en la remotorización de dos corbetas misileras. El mismo resultado pudo ser obtenido pagando menos de la mitad, US$ 9 millones 300. Grandiosa coima.
 

PRESUPUESTOS

En el presupuesto del año 2000, el gobierno destinó una partida ascendente a US$ mil millones para el Ministerio de Defensa, sin aclarar en qué se iba a gastar ese monto. Se negaron a dar el detalle afirmando que se trataba de un "secreto militar". Fue, finalmente se supo, para comprar armamento a la mafia rusa. El presupuesto de defensa el año pasado fue el más alto de todos los tiempos.

Año tras año, en el presupuesto general de la República nunca se ha sabido a ciencia cierta, qué es lo que realmente se ha pagado y qué figura como pago hecho a cuenta del Estado, aunque no haya habido desembolso alguno de dinero.

Los recortes anunciados en Defensa e Interior casi no existieron. Defensa recibía el 11% de la torta presupuestal, mientras que Interior el 10%. En el rubro "ofros gastos corrientes", en los sectores Defensa e Interior aparecen dos partidas intocables, separadas para "acciones reservadas".

El presupuesto del SIN es problema aparte. Tomado en conjunto, el sistema de inteligencia le originó ál pats un costo de más o menos US$ 284 millones en 1996, el doble del presupuesto del Poder Judicial y la mitad del de Salud.
 

ROBOS AL MENUDEO

Con robos menores, los fujimoristas saquearon también la administración pública. La mafia arrasaba almacenes, recibía coimas por las licitaciones o no entregaba informes luego del trabajo realizado con dinero del Estado. Se sabe de obras sobrevaluadas en el Ministerio de la Mujer. Un contratista presupuestó en S/. 51 mil la construcción de un Wawa Wasi. Pero la obra era de material prefabricado, por lo que su valor no debía superar los S/. 37 mil. El escandaloso hurto de Homero Nureña, a cargo de Defensa Civil durante el ultimo fenómeno de El Niño, fue otra jugarreta de la mafia, por la cual se sobrevaluó las obras de prevención y reconstrucción. Los negociados de Absalón Vásquez y otros miembros de la banda son cuento aparte.

Otro robo descarado ocurrió con Popular y Porvenir, la (millonaria) caja chica del gobierno de Fujimori, y la más importante empresa pública de seguros. Miyagusuku aseguró los helicópteros del Ejército. En 1996, el capitán (r) Gustavo Cesti lo acusó por el pago indebido de una póliza de seguros a favor del Ejército por US$ 1 millón 50 mil. Cesti fue apresado cuatro años injustamente.
 

PRIVATIZACIONES

A noviembre del 2000, de US$ 8,825 millones provenientes de las privatizaciones, sólo había US$ 265 mil en el BCR y US$ 1,900 depositados en una cuenta contable de la
banca suiza, a nombre del Fonahpu. Según el anterior gobierno, la plata se fue en armas, inversión social y papeles de la deuda externa. Pero las cuentas nunca cuadraron y hubo millonarios desembolsos que no han podido ser explicados aún.

El dinero real obtenido de las privatizaciones se estimó en US$ 15 mil millones, pero Fujimori sólo dio cuenta de US$ 8,825 millones. De esta suma, el fisco sólo percibió US$ 5,920 y perdió en el camino casi US$ 3 mil millones.

No es cierto que sirvió para mejorar la defensa, porque el Ejército nunca estuvo peor equipado para proteger la frontera nacional, a propósito del conflicto dél Cenepa, en 1995. Es más, en octubre del 2000, Fujimori señaló que habían US$ 1,500 millones, tras lo cual Boloña dijo que se gastaron US$ 999 mil 5 millones en armas. Se trataba, pues, de una diferencia de 500 millones.

Entre el dinero de la privatización y del Fonavi se han esfumado casi US$ 2,500 millones. Fue el dinero del Fonavi el que se utilizó para los gastos sociales (asistencialismo) y no la plata de la privatización. Entre el 91 y 92, Boloña permitió el traslado de US$ 250 millones del Fonavi al Ministerio de la Presidencia.

A propósito de Boloña, en mayo del 92 promulgó un cuestionado decreto por el que autorizó el pago de las deudas a la banca comercial, por US$ 800 millones, oscura operación que habría generado ganancias a los propietarios de papeles de esta deuda hasta por US$ 300 millones. Ese mismo año, Boloña avaló un gasto fiscal adicional de US$ 300 millones como parte de la campaña electoral del gobierno para el CCD. Luego, mediante un extraño decreto supremo, autorizó la recompra de la cartera pesada del Banco Latino, jugarreta que benefició al grupo Picasso, uno de sus ex asesorados.
 

COMISIONES Y COIMAS

Montesinos también se hizo millonario con la extorsión que ejerció, por ejemplo, sobre Carlos Manrique, quien declaró que en una oportunidad pagó US$ 1 millón al ex hombre fuerte del SIN. En setiembre de 1996, Demetrio Chávez Peñaherrera "Vaticano", lo acusó de haberle cobrado cupos entre 1991 y 1992. US$ 50 mil por cada vuelo de droga que despegaba del aeropuerto clandestino de Campanilla, en el alto Huallaga.

Otra fuente de ingresos para la mafia fueron las "donaciones" que muchas empresas en problemas o acostumbradas a atropellar la ley le hicieron al asesor. Shougang, Odebrecht, Telefónica y Luchetti. Empresas y nombres agradeciendo con millones al "Doc" por sus servicios prestados (detención o aceleración de juicios, resoluciones, intervenciones directas).
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 19 de abril del 2001, página 9.
 

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