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DECIRES

Cipriani *

César Hildebrandt
 

No sabe Roma el daño que le causa al catolicismo con la permanencia del señor Cipriani en la más alta jerarquía.

Todos los años que la Iglesia había ganado, los está perdiendo. Todas las batallas, las va a tener que volver a librar.

Porque Cipriani es el peor pasado del catolicismo: el filofascismo, la hipocresía, la riquería bien servida, los pobres como decorado, la justicia como dádiva, los derechos humanos como cojudez, la cruz como pretexto, Jesús como logotipo y Roma como la casa matriz.

Cipriani es el Banco Vaticano, la Congregación de la Fe, la sotana que salta del balcón de la dama, el potro de los tormentos, la llaga viva, el prepucio guardado, el antebrazo de Santa Teresa, la infalibilidad papal, el Valle de los Caídos levantado por los propios caídos, las Cruzadas vengadoras, Carlomagno y su quema de sajones.

Cipriani es el abad que gime entre las sábanas, Julio Il haciendo de las suyas, la legaña de Pedro.

Cipriani es el Index de los libros ptolomeicos, la hoguera de la ciencia. Es el geocentrismo asesino y es el expediente de Servet.

Pero es también la marea negra del franquismo, la marea gris de Mussolini, la marea romana, quieta y cómplice, de Pío XII.

Cipriani es todo lo que no queríamos de la Iglesia.

Es la noche de los tiempos que grazna otra vez.

Es la tea ardiendo y la grasa de los herejes que gotea.

Cipriani calumnia a Dios con su franquicia.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 26 de diciembre del 2000, página 5.
 

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