Make your own free website on Tripod.com
 
ELECCIONES 2000

La maquinaria del fraude está lista para la segunda vuelta *

A cuatro semanas, y aparte de muchas promesas de cambio, todo sigue igual

A cuatro semanas de la fecha en que se realizaría la segunda vuelta presidencial, la maquinaria oficialista que estuvo a punto de conseguir la victoría del presidente-candidato Alberto Fujimori con más del cincuenta por ciento de los votos válidos, permanece intacta y lista para intentar otro fraude masivo.

Miguel Ángel Páez
Unidad de Investigación
 

Ninguno de los hechos que perpetró dicha organización que condujo la campaña del mandatario peruano, ha sido resuelto y todo indica que tampoco lo serán hasta después de la nueva confrontación electoral.

A pesar de las invocaciones, sugerencias y presiones de entidades supranacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad Europea, y la enérgica exhortación de poderosas naciones como Estados Unidos y Japón para garantizar unas elecciones transparentes, limpias y justas, el gobierno peruano no ha desmontado ninguno de esos aparatos que le facilitaron, por ejemplo, votaciones de hasta 80 y 90 por ciento en áreas de control militar.
 

La mecedora

El gobierno ha sabido distraer la atención de la oposición y del candidato Alejandro Toledo, conduciéndolos a discutir temas como el acceso a los canales de televisión de señal abierta, la instalación de un tribunal de ética o la realización de un debate público con Alberto Fujimori.

Sin embargo, el tema de fondo aún no es confrontado: el desmantelamiento de la maquinaria oficialista que hizp gala del uso de los recursos del Estado para su campala proselitista y manipuló las actas electorales por parte de personeros entrenados para actuar especialmente en esas tres cuartas partes de las 87 mil 200 mesas donde la oposición no pudo destinar a ninguno.

¿Cuánto le serviría al aspirante Toledo aparecer en todas las televisoras, o que un dignatario eclesiástico pida el cese de la campaña de difamación de la prensa amarilla oficialista, o Fujimori acepte discutir cara a cara y en público, si la organización montada por el presidente-candidato se mantiene incólume y lista, aceitada y mejorada, para la segunda vuelta?
 

Dueño de la cancha

Nada, sencillamente. Usando la misma expresión del candidato de Perú Posible, Fujimori sigue siendo el dueño de la cancha, de los arcos y de la pelota, y va a jugar a ganador como en la primera vuelta. Porque, además, se ha asegurado el recurso humano que participó en el fraude del nueve de abril.

Los siguientes hechos, entre los más graves, revelan precisamente que el gobierno no ha avanzado un milímetro para asegurar un proceso electoral en los más mínimo limpio. Que la maquinaria para alterar el voto sigue activa e impune.
 

La Fiscal Trabucco

Para evitar entregar su informe antes de la primera vuelta, la fiscal Mirtha Trabucco Cerna ejecutó diversas maniobras dilatorias y consiguió su objetivo.

Ahora intenta hacer lo mismo para no dar a conocer los resultados de sus pesquisas hasta después de la segunda confrontación presidencial.

La más reciente maniobra consiste en haberle entregado a los peritos grafotécnicos de la Policía Nacional, los planillones que Perú 2000 presentó supuestamente con rúbricas fraguadas. Los efectivos han anunciado que pedirán a la fiscal al menos un mes más para terminar su trabajo porque les falta tiempo para verificar la autenticidad del millón de firmas. Pero como lo han dicho expertos en la materia, la policía no tiene por qué escrutar la totalidad de planillones. Los testigos han dicho en reiteradas oportunidades que si se les permite acceso a los planillones, podrían identificar fácilmente las rúbricas que ellos fraguaron. Con esta acción la policía podría ganar un tiempo valioso y emitir sus conclusiones, pero la fiscal Trabucco ha preferido con evidente intencionalidad el camino más largo.

El estancamiento de las investigaciones, denunciado por los testigos Carlos y Marita Rodríguez Iglesias, y la madre de ambos, María Iglesias Rengifo, permitirá al gobierno zafarse momentáneamente de uno de los escándalos que más ha dañado la candidatura oficialista. En su último pronunciamiento, el jefe de la Misión de Observadores de la OEA, y la resolución del Congreso norteamericano, se exhorta al régimen de Fujimori a resolver el asunto de las firmas falsas como una condición para asegurar la transparencia de la segunda vuelta.

Sin embargo, el gobierno, alegando falsamente la autonomía de la Fiscalía de la Nación, ha dicho que no puede interferir en el trabajo de la fiscal Trabucco, quien responde a las órdenes de la presidenta de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público, Blanca Colán Maguiño. Antes que Trabucco iniciara los interrogatorios a los principales sospechosos, Colán adelantó opinión sobre el caso declarándolo públicamente "inverosímil y poco probable".
 

Una tragedia llamada ONPE

El escándalo de las firmas también involucró a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al descubrirse que uno de sus altos funcionarios, Rubén Calderón Díaz (a) "Angel", jefe de la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales de Arequipa (ODPE), formaba parte de la organización de Perú 2000. Su participación fue fundamental, porque actuaba, de acuerdo con los testigos, como uno de los coordinadores de los falsificadores. El jefe de la ONPE, José Portillo Campbell, inició una investigación interna y elevó un informe al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el mismo que le fue devuelto en el acto porque no aclaraba la situación de Rubén Calderón.

Portillo volvió a emitir otro informe, pero el JNE expresó su desconformidad. Respecto a la falsificación de firmas, ONPE aseguró que carecía de un sistema adecuado para determinar la autenticidad de las rúbricas. Y sobre el caso de Rubén Calderón, señaló que era un caso absolutamente aislado. Sin embargo, los testigos luego reconocieron a otro funcionario de ONPE, Arturo Loayza Vallejos (a) "George", como parte del grupo de falsificadores.

Su tarea consistía en verificar que los fraguadores copiaran a la perfección las firmas. Portillo respondió a este hecho señalando que Loayza había renunciado a la ONPE. Hasta que apareció Jenny Vargas Alvarez, ex jefa de la ODPE de Chachapoyasque destapó el presunto entrenamiento de funcionarios y servidores de la ONPE para que induzcan los electorales a votar por Perú 2000. Desmentida y procesada por su institución porque habría cometido también irregularidades, Jenny Vargas insistió en sus denuncias.
 

Piratas sueltos

Que la maquinaria del fraude infiltró a sus miembros en ONPE, quedó demostrado una vez más al comprobarse que los sujetos de Perú 2000 sorprendidos en una cabina de Internet introduciendo datos a una página electrónica --aparentemente para adulterar los datos del sistema computarizado de ONPE--, forman parte de un grupo de "piratas informáticos" expulsados o sancionados de la Universidad Peruana de Ciencias (UPC). Entre ellos se encuentra Luis Ramos Castillo, quien labora en ONPE. Ramos, desde su posición en este organismo, cooperaría con los "hackers" al servicio de "Perú 2000".

¿A cuántos de sus militantes disfrazados de funcionarios o empleados tiene sembrados en ONPE la alianza oficialista en Perú 2000? Recuérdese que incluso la estrecha vinculación amical entre el ex jefe de la ODPE de Arequipa, Rubén Calderón (a) "Angel", y el gerente de Gestión Electoral de ONPE, José Cavassa, no ha sido desentrañada del todo. ¿Es Cavasa parte de la maquinaria fujimorista que se alista para asestar un nuevo golpe en la segunda vuelta? Lo cierto es que la vinculación de ONPE con estos hechos graves mellan sensiblemente la credibilidad del organismo ejecutor del proceso electoral.
 

Cero en matemáticas

Pero la prueba inobjetable de la ineficacia de ONPE para impedir otro  fraude en la segunda vuelta, se expresa en la discrepancia abismal entre el  número de sufragantes y votos. José Portillo ha atribuido a la ignorancia, impericia o errores involuntarios de los miembros de mesa, la diferencia notable. Computados los votos presidencial al 86 por ciento, se registraron a 9 millones 282 mil 464 sufragantes y un total de 10 millones 659 mil 792 votos: esto significa una diferencia de 1 millón 377 mil 328 votos. ¿De dónde salieron? No hay hasta ahora una explicación convincente. Pero lo cierto es que el caudal favorece a Fujimori.

Entonces, no puede descartarse que la enorme diferencia entre sufragantes y votos podría ser consecuencia de la alteración electrónica del sistema de cómputo de ONPE. Con mayor razón la infiltración electrónica podría haberse cometido en el conteo de votos preferenciales. Los observadores electorales extranjeros y nacionales han constatado que en numerosas partes del país, la votación de los candidatos de oposición ha sido reducida descaradamente, mientras que los oficialistas registraron notables incrementos.

En muchos casos, los aspirantes a parlamentarios de la oposición que al realizarse el conteo al 50 por ciento del total de mesas tenían determinado número de votos en su favor, esa cifra se redujo notoriamente al final del escrutinio. La misión de la OEA ha resaltado que la coincidencia entre todos estos hechos gravísimos, es que no son aislados sino que formarían parte de una operación masiva. De un fraude. O "anforazo". Es decir, que detrás de las irregularidades existiría un grupo humano que trabaja con la expresa finalidad de alterar el voto popular. Porque en todos los casos, los beneficiados con las "fallas" en el proceso no son otros que los candidatos de Perú 2000.
 

Un Ejército a la medida de la reelección

Debe referirse además la activa participación de las Fuerzas Armadas y el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Son numerosas las denuncias registradas por los observadores internacionales y nacionales del entrenamiento de soldados y técnicos que luego fueron licenciados, insertados en la vida civil y convertidos en miembros de mesa y personeros del oficialismo. Asimismo, la coordinación que prefectos, subprefectos, gobernadores y tenientes gobernadores --convertidos a su vez en organizadores locales de "Perú 2000"--, efectuaron el día de la votación con las dependencias militares.

Esto explicaría por qué en amplias áreas que fueron consideradas durante muchos años como "zonas de emergencia", Fujimori obtuvo impresionantes votaciones que alcanzaban hasta el 90 por ciento.

La organización de las poblaciones por parte de las Fuerzas Armadas, en estrecha cooperación con dirigentes de Perú 2000 -recuérdese que fue el Ejército quien montó el estrado de Absalón Vásquez en Huancayo- es parte de la maquinaria del fraude que se alista para la segunda vuelta. Es un hecho, además, que el SIN se presta a la organización contribuyendo con información a Perú 2000. De allí que el congresista electo Francisco Tudela, para sorpresa de todos, dijo que en un eventual tercer gobierno fujimorista el asesor Vladimiro Montesinos Torres sería algo así como "santificado", designándosele a un puesto notorio y público. El hombre más cuestionado del régimen, saldría a la luz, libre de toda sospecha en el nuevo régimen. Si es que gana Perú 2000. Si el candidato de la oposición no exige, no condicione su participación a la inhabilitación de la maquinaria del fraude para la segunda vuelta.
 

* Publicado en el diario La República, Lima 30 de abril del 2000, página 2.
 

Volver