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DEMOCRACIA Y RAZÓN

La razón del golpe *

Por Alberto Borea Odría
 

Fue nada más que Demetrio Chávez Peñaherrera, alias "El Vaticano", el que hace unos días descorrió la verdadera razón del golpe perpetrado por Fujimori, Hermoza y Montesinos en 1992 y dejó de lado todas las chirinadas y demás explicaciones que las rabonas letradas del régimen pretendieron urdir para justificar lo que no fue sino un eslabón en la búsqueda de impunidad para su rapiña.

En efecto, en las declaraciones que publica la revista "Caretas" y que se habrían ofrecido ante el Fiscal por el delincuente encarcelado, señaló que cuando se le aumentó la cuota por el aterrizaje de las avionetas para el traslado de la droga, apenas semanas después del delito que perpetraran esos tres personajes, se le dio como razón para el incremento el hecho que la banda se quedaría veinte años en el poder y, claro, cualquier narcotraficante que operara en el Perú deberia llegar a un acuerdo con tan ilustre troika para poder planificar a largo plazo sus operaciones, lo que a su vez redundaría en un beneficio mutuo.

Pues bien, siempre en el origen de un acto de violación del sistema democrático para hacerse con todo el poder, hay una motivación de algún tipo. O sirven para tapar un acto de corrupción descubierto, o para preparar o solidificar una inmensa red de podredumbre que requiere de la ausencia aunque sea de los más tímidos controles para poder operar con lenidad.

Quedó claramente establecido entonces que la acusación de obstruccionismo que se le hizo al Ccmgreso de la República de 1992 por haber rechazado diez de los 127 decretos legislativos que se promulgaron en aquel entonces, no fue sino una excusa. Uno de ellos, cabe recordar, fue el que le daba al SIN funciones obscenas en términos de poder. Los miembros de esta institución, según el disposititvo derogado por el Congreso podía, además de manejar sin ningún control una inmensa caja negra, tocar cualquier puerta y allanar prácticamente la vivienda sin orden judicial.

Quedó claramente establecido que lo de la falta de apoyo legislativo para combatir el terrorismo, no fue sino otra excusa. Como se explicó en esa oportunidad pero la mayor parte de los medios, manejados por hombres de fortuna no quiso creer y transmitió a pie juntillas la versión oficial del régimen corrupto, se le habían ya dado al entonces Presidente todas las atribuciones que requería para tener éxito en esa lucha que no quiso iniciar hasta liberarse de toda atadura para la realización de sus fechorías y poder usar así de pretexto a las huestes de Abimael. Con eso podría embaucar a la opinión pública.

Quedó claramente establecido que la teoría del "contragolpe", dado que el Congreso Nacional pretendía quitarle el poder a Fujimori, que fuera repetida por el chirinos con minúscula, y que se llenaba de artículos y razones, no fue sino el producto del alquiler de un sujeto que no había podido llegar al Parlamento en 1990 no obstante la costosa campaña que realizó y el apoyo del propio Vargas Llosa a quien pronto traicionó y que, precisamente por eso, fue proclive a cualquier tentación de reconvertirse en personaje aunque sea a costa de apoyar a una dictadura.

Vale decir, pura mentira. El golpe de Abril del 92 sólo sirvió para quedar con las manos libres en su carrera de hacer del Perú un narcoestado y en esto el corrupto o el "caído del palto" que todavía se sienta en Palacio, tiene toda la responsabilidad.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 13 de noviembre del 2000, página 6.
 

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