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Con impunidad no hay reconciliación *

Santiago Stucchi Portocarrero
 

"No a la caza de brujas" y "reconciliación nacional", son frases muy repetidas últimamente, en especial por quienes han tenido una posición cercana a la narcodictadura de Fujimori-Montesinos. Habría que preguntarse qué es lo que buscan en realidad. ¿Que no se investiguen los delitos cometidos?

La impunidad ha sido una vieja y abominable costumbre en nuestro país. Y en particular cuando se trata de violación de derechos humanos por las fuerzas del orden. Los principales candidatos a la presidencia (con la obvia excepción de Boloña) prometen -aunque tibiamente- investigar y sancionar la corrupción. Pero ¿y las violaciones de derechos humanos? ¿Qué hay de los asesinatos, torturas y desapariciones cometidos, no sólo durante la dictadura pasada, sino en los últimos 20 años? ¿Debemos olvidar las matanzas de Cayara, El Frontón, Barrios Altos y La Cantuta (entre otras) o a los 5000 desaparecidos? Es cierto que durante casi 2 décadas vivimos bajo la amenaza de sanguinarios grupos subversivos. Pero eso no justifica en modo alguno el crimen sistemático contra la población. En primer lugar, porque la vida merece respeto. Y en segundo lugar, porque es un método totalmente ineficaz y hasta contraproducente. El terrorismo subversivo no se combate con terrorismo de estado. SL y el MRTA se mantuvieron fuertes y hasta crecieron mientras predominó la guerra sucia en las zonas de emergencia, y recién se derrumbaron cuando un grupo de policías (y no el SIN como pretendieron hacer creer) liderados por Benedicto Jiménez, utilizaron la inteligencia para capturar selectivamente a sus líderes.

Con impunidad no se hace "reconciliación nacional", sólo se crea un nefasto precedente. ¿Qué mensaje se dará a las futuras generaciones? ¿Que las fuerzas armadas tienen el derecho de matar a quienes quieran, cuando lo juzguen conveniente y sin responder ante nadie? ¿Que existen ciudadanos cuya vida no vale? ¿Que los derechos humanos son una "cojudez", como dijo inicuamente Juan Luis Cipriani? ¿Hasta cuando vamos a permitir que, en nombre de la "imagen institucional", se evite la justicia? ¿No daña más a dicha imagen el encubrimiento que la oportuna sanción y separación de los malos elementos? Mientras las fuerzas del orden se dediquen a ocultar a sus asesinos e impedir su justo castigo, estarán funcionando como banda criminal, y no estarán cumpliendo su verdadero rol, que es más bien proteger a la población.

Felicito al Sr. Presidente Valentín Paniagua y a los miembros de su gobierno por las acciones que están tomando contra los ladrones y corruptos del régimen felizmente caído, pero no deben olvidar que quienes mataron, torturaron y desaparecieron, están libres e impunes. Y un país que tolera acciones como ésas -bajo el pretexto que sea- es un país sin dignidad.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 15 de enero del 2001, páginas 12-13.
 

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