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Otro juicio para un asesino *

Herbert Mujica
 

Gringolandia exige señales de buena conducta y arrepentimiento al gobierno peruano. Y una de esas pruebas fue la anulación por parte del Tribunal Militar de la sentencia a cadena perpetua de la ciudadana norteamericana Lori Berenson. Entonces, la civilidad peruana tiene el derecho expedito de demandar un nuevo juicio civil a Santiago Martin Rivas, el militar del Servicio de Inteligencia vinculado a las matanzas de La Cantuta, Barrios Altos, el descuartizamiento de Mariella Barreto y las aventuras del tristemente célebre Grupo Colina. Tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando. De manera que ¿por causa de qué no juzgar el tenebroso personaje de marras?

La cultura pistolera que impulsan las Martha Chávez, Carmen Lozada, Miryam Schenone, los Marcenaro, Velit,  Delgado, Reggiardo, puede servir como berreo y grita, pero carece de sustancia moral y perspectiva histórica. A estos mamarrachos se les juzgará como los grandes encubridores de una etapa aciaga para el Perú, durante la cual, el robo se hizo institución, la amenaza un saludo;  el caballazo, un paradigma; el crimen un arma política repudiable pero letal.

Martin Rivas es el sujeto que se escapó de una oficina del Congreso merced a una gestión cómplice que le evitó responder a preguntas sumamente incómodas. Desagradables porque los que se mueven en su mundo, lo hacen de modo subterráneo, sin dar cuentas de sus ajustes de tuercas casi siempre lapidarios extendiendo pasaportes al más allá. ¡A Mariella Barreta, la descuartizaron! ¡Y hasta hoy los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta permanecen como mácula imborrable y sangrienta en la memoria civil!

Si el gobierno es tan caradura de desdecirse en toda la línea porque los chicos de Washington así se lo solicitan, preparémonos los demócratas peruanos para acorralar a la dictadura con el reclamo para que se haga un nuevo juicio civil a Martin Rivas.

Ha poco, en el centro de Buenos Aires, el "Turco" Julián, torturador de la época criminal  de los militares fue masacrado por gente que le reconoció como uno de los más crueles y sádicos enfermos de aquella época oprobiosa. En México se encontró a otro de estos miserables y el pedido de extradición ya se puso en marcha. ¡Es decir, no hay lugar dónde puedan esconderse estos insectos! Y teniendo en el Perú a Martín Rivas,  ¿qué esperamos para tomar la iniciativa y rugir por un nuevo juicio contra este intocable?

El perdón, la amnistía, el olvido, son taras corruptas que envilecen a los pueblos a niveles de cloaca. En Chile se va a juzgar al chacal  Pinochet y han pasado muchos años, sin embargo, no hay clemencia posible contra los asesinos. El señor Francisco Tudela,  intelectual rastrero al servicio de este gobierno defendió el borrón y cuenta nueva. ¡Por eso es un sujeto despreciable!

¡Tomen la iniciativa! ¡En lugar de no sólo parecer idiota y actuar como marioneta sin mínimo de amor propio, la oposición debería reclamar un nuevo juicio civil para Martin Rivas! ¡En vez de "diálogos" y componendas tras bambalinas, una guerra total a la dictadura! ¡Los blandengues, "independientes", "maduros" merecen la horca y hay que juzgarlos en el Tribunal Moral y aniquilarlos en el Paredón Moral!

¿Temor? ¡Las grandes causas no perecen por el miedo! ¡Si sumamos los peruanos nuestras valentías, el terror invadirá como ya lo está haciendo los pagos fascinerosos que saben que la fiesta empezó su fin y que no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo social que lo resista!
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 14 de septiembre del 2000, página 15.
 

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