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DECIRES

¿Qué estamos pagando? *

César Hildebrandt
 

El hombre se fue a Brunei.

¿A ver cómo nos trata la APEC, es decir la Asociación Asia-Pacífico de Cooperación Económica? No. A un viaje terapéutico, a un escape costoso -con la plata de todos, como ha hecho todos estos años-. El hombre está en pánico. El tigre asiático que fue maúlla ahora bajo la mesa, vuela al sultanato que es cinco veces más chico que el diminuto E1 Salvador y 5 veces más rico que el Perú que él devastó.

En vez de enfrentar las cosas, de acatar esa voz ronca de la conciencia que le habla inútilmente desde hace tantos años, "presidente" llama al grupo 8 y pide que le alisten el 737 que nos costó 34 millones de dólares.

-A Brunei -le dice al chofer aéreo.

Y a Brunei se va. No sabe que allí no se permite el aicohol, la cocaína, que allí lapidan a los adúlteros y les cortan la mano a los ladrones.

Y después de Brunei, al otro lado del mundo, a la Cumbre Interamericana, donde tampoco lo esperan.

Un presidente políticamente difunto, desnudado por la prensa independiente, escarnecido en todos los periódicos internacionales, que ha detenido a su país en una pausa porno de un vídeo interrninable sobre sus miserias, se va a hablar de economía y democracia a dos citas mundiales donde nadie lo esperaba.

El sátrapa se va al sultanato.

Aquí, mientras tanto, el huracán de la crisis barre con los vestigios de su poder mafioso y la economía asiste al funeral de las cifras en rojo.

Aquí, mientras tanto, otro vídeo demuestra que las Fuerzas Armadas eran el partido político que manejaba Vladimiro Montesinos y que "presidente" era, en verdad, un relacionista público de la organización delictiva que tomó por asalto el Estado y sus breves tesoros.

¿Qué más tendremos que ver?

¿Qué expiamos los peruanos para merecer todo esto?

Expiamos la complicidad, la anuencia.

Hace poco, cuando esta banda de cleptócratas y asesinos parecía inmortal, muchísimos peruanos que hoy se asquean seguían apostando al "pragmatismo" y a la "autoridad fuerte".

-Qué democracia ni qué democracia -decían los cuerdos aparentes.

-Los resultados son los que mandan -añadían los millones de lauras y de lúcares que festejaron el troceamiento del país. Eso estamos pagando: el no tener principios, el espíritu servil que odió Bolívar, la moral de mancha y de pandilla, la viveza que sirve para saltarse semáforos y hacer de los demás una masa de "otros" sin derecho.

Eso estamos pagando: haber permitido que un truhán nos dirigiera y creer que la democracia es para los blancos y los europeos.

Es justo pagar. No nos quejemos. Fujimori es la sombra encorvada de un país que no se quiso, el detritus de gente que sólo ama el dinero, el hijo de los mineros envenenadores y de los partidos con várices. Es un fruto podrido pero nuestro, salido del jardín de los atajos, mala hierba del huerto de mi amada.

Y estamos pagando.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 14 de noviembre del 2000, página 5.
 

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