Reinstitucionalizar las FF.AA. *

Santiago Stucchi Portocarrero
 

La corrupción en las FF.AA., si bien alcazó su clímax durante el infame decenio de Fujimori-Montesinos, ciertamente no empezó en 1990. Un recuento de los antecedentes de Vladimiro Montesinos nos puede dar datos al respecto.

En 1972 el entonces Cap. Montesinos se convirtió en asesor del Ministro de Guerra y Comandante General del Ejército, Gral. Edgardo Mercado Jarrín, puesto que utilizó para extraer documentos secretos referentes al armamento comprado a la U.R.S.S. y venderlos -según se cree- a la CIA. Años después Mercado dijo que el mismo Montesinos se le presentó llorando diciendo que lo hizo por "interés intelectual". Al ser depuesto el Presidente Juan Velasco Alvarado, Mercado fue reemplazado por el Gral. Guillermo Arbulú Galliani, el cual envió a Montesinos a la frontera norte del Perú (1976), puesto en el que estuvo sólo 2 días, pues regresó a Lima sin permiso, falsificó la firma de Arbulú y del Presidente Francisco Morales Bermúdez, y viajó a Washington, donde fue visto con personajes vinculados a la CIA. Al regresar fue arrestado, se planteó acusarlo por traición a la patria, pero en aras de la "imagen institucional" y para proteger al Gral. Mercado, se cambió la acusación por "abandono de destino, falsificación, falsedad y desobediencia", siendo expulsado del ejército y condenado a 2 años de prisión.

Al salir de la cárcel en 1977, el ahora abogado Montesinos se dedicó a defender narcotraficantes y a colaborar con el diario Kausachum Perú, denunciando (como venganza) a los altos mandos militares de entonces. Esto último le valió las iras del Comandante General del Ejército, Gral. Carlos Briceño Zevallos, el cual reabrió el juicio contra Montesinos por traición a la patria, prohibiéndose su ingreso a cualquier dependencia militar. Montesinos entonces huyó al Ecuador (1983). Un año después el caso fue nuevamente archivado para no dañar la "imagen institucional" del ejército. Montesinos entonces cambió de clientes y se dedicó a defender a militares implicados en casos de corrupción y violaciones de los DD.HH., como fueron el caso "Villa Coca" y la matanza de Cayara. Esto le permitió aproximarse nuevamente al ejército, convirtiéndose en colaborador del SIN, puesto desde el cual llegó en 1990 a Kenya Fujimori y al poder absoluto.

¿No fue entonces el ejército responsable en gran parte del ascenso de Montesinos en su carrera de corrupción? ¿No permitió una y otra vez su regreso? ¿No se valió de sus malas artes para proteger a sus malos elementos, en aras de una mala entendida "imagen institucional", en lugar de sancionarlos como merecían? ¿Qué impidió al Gral. Mercado denunciar a su asesor cuando descubrió su felonía disfrazada de lágrimas de cocodrilo? ¿Qué llevó al ejército a archivar en dos oportunidades las acusaciones contra Montesinos? ¿Qué mentalidad mafiosa pudo llevar a las FF.AA. a utilizar a un traidor como abogado de corruptos y asesinos, premiándolo además con un puesto en el SIN? ¿Qué llevó más adelante a las FF.AA. a someterse en la forma más indigna a este individuo, ya durante el decenio infame?

Es imprescindible sancionar a los militares corruptos y asesinos, pero no es suficiente. Uno de los problemas fundamentales es su formación (o deformación), su concepción de sí mismos como intocables, como superiores, por encima de las leyes y de todo tipo de sanciones. Y esto se hace patente en la actualidad cuando se premia con puestos importantes a individuos de oscuros antecedentes, cuando no se expulsa a todos los cobardes que firmaron su sujeción a Montesinos y cuando no se deroga la vergonzosa "ley de reconciliación". Mientras la "imagen institucional" esté por encima de la ley, mientras la omertá -la ley del silencio- prime sobre el deseo de justicia, mientras no se quiera sancionar para "no dañar la moral" (¡tremenda estupidez!), mientras la complicidad sea "solidaridad", en otras palabras: mientras las FF.AA. funcionen como MAFIA, poco va a cambiar y no sorprenda que en pocos años un nuevo "Asesor" extienda sus sombras sobre nuestro país.
 

* Publicado en el diario Liberación, Lima 14 de junio del 2001, página 4.
 

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